Para que tus joyas de acero inoxidable 304 y 316L conserven su brillo impecable y su acabado dorado como el primer día, te recomendamos seguir estos sencillos consejos de cuidado:
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Guárdalas siempre en su empaque: El hábito más importante para proteger tus accesorios es guardarlos individualmente en su estuche o bolsita original después de usarlos. Esto evita que las piezas se rayen al frotarse entre sí y las protege de la exposición ambiental.
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Resistencia al agua: Nuestras piezas son resistentes al agua y puedes usarlas en tu día a día (como al lavarte las manos). Sin embargo, te sugerimos secarlas bien y evitar sumergirlas de forma prolongada en piscinas con cloro o agua salada para preservar intacto el baño de oro.
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Evita el contacto con químicos: Aplica siempre tus perfumes, cremas corporales, lociones o bloqueadores solares antes de colocarte tus joyas. Los agentes químicos de estos productos pueden opacar el brillo y desgastar la capa de oro con el tiempo.
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Limpieza delicada: Si necesitas limpiar alguna pieza, utiliza un paño de microfibra suave y seco para remover cualquier residuo de sudor o cosméticos antes de guardarla de nuevo en su empaque.